En el sector de TI, muchos vivimos con la incertidumbre de buscar empleo y toparnos con el temido mensaje: “Has sido descartado”. Un rechazo frío y automático que refleja cómo los procesos de selección se han vuelto cada vez más impersonales.

1.- La realidad es que hoy enfrentamos un conjunto de fenómenos que se entrelazan:

2.- Despidos impulsados por la automatización y la IA.

3.- Conflictos globales que generan inestabilidad.

4.- Inflación y encarecimiento generalizado que golpean a todas las industrias.

Todo esto crea un panorama complejo, donde conseguir trabajo parece cada vez más difícil. Sin embargo, también surge un matiz de esperanza: el costo desmedido de las soluciones de IA de empresas como OpenAI, Anthropic, Microsoft o Google está generando un efecto inesperado. Muchas compañías que apostaron fuerte por la automatización ahora enfrentan un revés: la promesa de eficiencia se ve opacada por problemas nuevos y más caros de resolver.

El lado oculto del código generado por IA
En el corto plazo, la IA puede acelerar procesos y reducir gastos. Pero en uno o dos años, es probable que el código generado automáticamente provoque más dolores de cabeza que beneficios:

- Errores en producción que la IA no sabrá cómo corregir.

- Huecos de seguridad creados por su propia lógica.

- Calidad y escalabilidad comprometidas a largo plazo.

La IA no entiende el negocio detrás del software, ni puede anticipar los problemas que surgen cuando un sistema entra en producción real.

No todo está perdido para los devs lejos de ser un monstruo que nos devorará, la IA es un fenómeno que debemos observar con atención. Los desarrolladores seguimos siendo necesarios para aportar criterio, creatividad y visión estratégica. La esperanza está en que, tarde o temprano, las empresas descubrirán que la intervención humana es insustituible.